Socialización

 

Socialización primaria

Es la socialización más importante, ya que introduce al sujeto en la sociedad y supone la adquisición de hábitos, normas y comportamientos sociales por el individuo, que es definido al nacer como asocial por M. WEBER, y en suma como capaz de recibir las formas sociales y culturales de su entorno. Así pues, se puede definir la socialización como el proceso por el que el individuo se convierte en un ser social. Y lo hace a través de los agentes socializantes, donde la familia es el primer agente, después  la escuela, la TV y los pares. Durante la infancia, los niños se apropian de los roles, actitudes y valores de las personas que les importan (padres, hermanos, maestros, amigos...) y se identifica con ellos. Es el primer paso hacia la identidad. Los niños no sólo aceptan los papeles sociales (roles) de estas personas sino el mundo que representan. La socialización implica la internalización de roles. Este proceso internalizador de roles se realiza desde lo concreto a lo general. Se pasa de “Mamá esta enfadada conmimgo ahora” a “Mama se enfada conmigo porque no le presto los juguetes a mi hermano”. Y a medida que “otros significativos” (padres, abuelos, hermanos, etc) apoyan la actitud negativa de la madre, la actutud generalizada se extiende, y al generalizarse se convierte en norma. El proceso de socialización primaria es más que un acto cognitivo, es vivencial y emocional, es la base de la identidad.

 

La identidad personal depende de la interacción social y la socialización. La socialización es la adquisición de las pautas sociales y culturales necesarias para convertir a un individuo en un ser social. La identidad personal depende de la identidad social, y ésta de la socialización. G.H. MEAD a diferencia de Freud cree que la imitación es un proceso fundamental de enculturazación de los niños. Por él los niños adoptan el papel del otro. Ello conduce del Yo individual  al Yo social: Mi. Y la consecuencia de este Mi es la autoconsciencia: verse así como le ven los otros. Según Freud sería en la fase edípica cuando el niño desarrolla esta autoconsciencia. Y a los 8 o 9 años sa da otra etapa de aprendizaje o desarrollo: el Yo generalizado. El niño pasa de imitar acciones (hacer la comida como mamá) a adoptar el papel de adulto (ser mamá). Es la adquisición de normas y valores de su cultura.

 

Y a través de la socialización se efectúa la construcción social de la realidad, referida al modo en que los individuos construyen su propia realidad en el mundo social, interactuando en él. El término social significa no‑teórico, no‑reflexivo, en sus diversos órdenes. Es a partir del acto vivencial, de vivencia, con la vida como categoría básica, pues ella construyen el fundamento de esa construcción de la realidad que nos circunda. La socialización es un proceso que necesita tanto de la existencia de acciones y modelos personales en el entorno social, como de la identificación, imitación e interio­rización de los mismos por parte de ciertas personas. BERGER y LUCKMAN (1967) y su teoría de la construcción social de la realidad, es un exponente muestran cómo el discurso cotidiano en el que la gente está inmersa creas una cierta visión de la realidad social.  Tal discurso estructura, configura la percepción de la realidad. El discurso constituye el medio de construcción social de la realidad.

 

Socialización secundaria

Es un proceso mediante el que se internalizan submundos o realidades distintas al mundo base, fundamento de la socialización primaria. Es una segunda socialización realizadas a través de instituciones políticas, religiosas, laborales, etc. A diferencia de al socialización primaria, donde el niño no puede elegir ya que los patrones socializantes le vienen impuestos, en esta sí puede elegir los patrones y pautas que internalizará. Hay una menor carga emocional y se relaciona con la madurez. Pueden aparecer conflictos de identidad y coherencia con la socialización primaria al discubir que la realidad paterna no es la única ni la mejor. Problemas de identificación con la familia. Normalmente la socialización secundaria se construye desde la primaria, no contra la primaria.

 

Resocialización

Es la internalización de contenidos culturales, es decir, actitudes, roles y valores de una sociedad distinta a aquella en la el sujeto se ha socializado. Puede ser fruto de un cambio radical de sociedad. Tiene, por su fuerza y su carga afectiva, más similitud con la socialización primaria. Suele ser la consecuencias de momentos de crisis, de importantes conflictos sociales o culturales o choques generacionales. Un ejemplo es el ingreso en una secta donde las personas reescriben su biografía y el significado se su vida.

 

Cultura

Se trata de una totalidad que incluye conocimientos, creencias, valores, arte, moral, leyes, instituciones, costumbres y todo el conjunto de capacidades y hábitos que el ser humano adquiere en la sociedad. Hay una contraposición entre estado de naturaleza y estado de cultura que el antropólogo LEVY-STRAUSS ha simbolizado en el binomio “lo crudo” y “lo cocido”. La cultura aparece como un producto humano constituido por elementos tanto simbólicos como materiales. De ella forman parte las instituciones con su conjunto de normas y leyes, las ideas conocimientos, creencias y valores y los objetos materiales, incluyendo la técnica. Ese conjunto de modelos o pautas de comportamiento adquiridos por los seres humano no es otra cosa que la cultura. Dado que se trata de un estilo  de vida adquirido por un grupo de personas, lo cual incluye las pautas de pensamiento, sentimiento y acción, habrá una correspondencia entre sociedad y cultura, puesto que aquella constituye el marco de producción y transmisión cultural. Es en el juego que establece los agentes sociales en sus múltiples relaciones e interacciones donde ella se genera y expande. Se distingue, pues, lo cultural de lo social en que aquel es una esfera constituida del conjunto del mundo de la vida, herramientas, ritos, técnicas, vestidos, costumbres, familia, etc., mientras que lo social es el sistema de relaciones sociales establecidas entre los individuos de una cultura (GIDDENS, 1991).

 

La cultura es un sello indeleble en la experiencia de los individuos. Ella dota de sentido la existencia de las personas desde su nacimiento aportando los elementos necesarios que otorgan identidad a los individuos. Crecemos en una cultura o culturas que nos proporciona el aliento y el alimento espiritual y material como personas. Ella constituye el contexto vital de los individuos, el marco que moldea el discurrir cotidiano. Dispositivos simbólicos y materiales son sus elementos. Sin embargo, ciertamente, según el prisma de aproximación a ella, según que sean los antropólogos o los sociólogos, como bien afirma MARTÍN BARBERO, nos hallaremos ante una noción más restringida o más amplia. Para los primeros, al estudiar las culturas llamadas primitivas, cultura es la totalidad de bienes espirituales, materiales e institucionales de una comunidad que comparte tales bienes, para los segundos, especializados en las sociedad modernas, es sobre todo un tipo de productos integrantes de las llamadas industrias culturales. La fabricación de herramientas de una comunidad es un rasgo cultural distintivo de una comunidad, para un antropólogo; pero el estudio de la industria del metal actualmente no lo sería hoy pata muchos especialistas. Es un término confuso cuanto menos. Así pues, se hace un uso restringido de en la actualidad del término. La industria cultural se ocupa de la fabricación de discos o de libros pero no de mesas de oficina

 

En la cultura se puede distinguir entre aspectos diversos: cognitivo (conocimientos, creencias y valores), institucional,  material (objetos y técnicas).  Dispositivos simbólicos, institucionales y materiales. Conocer el conjunto de mitos, ritos, relatos, decires, ideologías sobre ella; o el modo en que las instituciones contribuyen a la transmisión de normas y pautas de comportamiento; o, en fin, el aspecto material referido a objetos y cosas de distinta índole que son producidas en una determinada cultura.  La cultura se produce a partir de la objetivación y sedimentación de la experiencia humana en forma de tradición, lo que la hace transmisible y apta para el aprendizaje. Además esas experiencias se institucionalizan y legitiman mediante los universos simbólicos (PETER y LUCKMANN, 1968), generadores de mitologías e ideologías. Así, para mantener el orden un padre de la época antigua recurría a un mito, mientras que otro de nuestra época podría recurrir a explicaciones sobre las bondades del trabajo recompensado.